Mientras tanto, en Berlín caía el Muro. Berlín Oeste ya era un lugar para la cultura alternativa en Alemania, pero con la caída del muro se abrían enormes posibilidades. En Berlín del Este un sistema completo colapsaba. La GDR dejaba de existir generando un vacío de poder que las autoridades de la Alemania unificada se demoraron un par de años en llenar. Más de un tercio de los edificios en Berlin del Este quedaron abandonados. Era una ciudad fantasma con un aura de postguerra. 1990 fue el “verano okupa”, un verano que necesitaba su propia banda sonora.
Y esta banda sonora va a surgir justamente de la unión. West Berlin, aunque era más rockera, ya tenía su propio club de acid house, UFO, donde tocaban DJ Westban y Dr. Motte. Por su parte, los chicos del Este buscaban un sonido mucho más duro, sin vocales ni piano. Con espiritu okupa, comenzaba la aventura de entrar a lugares en desuso, instalar un equipo de sonido, correr la voz y empezar el rave eterno
Esta primera época estuvo determinada por una actitud nómade y experimental. No habían planes inmobiliarios, ni objetivos monetarios, lo único que se buscaba era bailar y bailar ante este nuevo sonido y en este ambiente de libertad. Solo imaginemos la sensación de bailar en un lugar donde hasta hace unos meses te podían disparar.
Desde el comienzo la arquitectura y el uso creativo de los espacios fueron fundamenales en la personalidad de los clubes, incluso dándole forma a su identidad musical. Un emblema de la época era Der Bunker. Este club ocupó un edificio construido por los nazis el ’43 como refugio anti-aéreo para los pasajeros del tren suburbano. Con capacidad para 3000 personas y paredes de dos metros de ancho. Hoy alberga la colección de arte de la familia Boros, abierta al público con previa cita. El club E-Werk se ubicaba en una planta eléctrica olvidada cerca de Checkpoint Charlie. Tocaban Westban, Paul van Dyck y Woody.

